Tienes algo que contar. Pero, antes de empezar, revisas los tiempos verbales y los artículos. Vas quitando las expresiones que te generan dudas y, al final, tu respuesta es mucho más breve de lo que querías decir.
¿Se resolverá si aprendes más palabras? Aprender las expresiones que necesitas puede ayudar. Pero también conviene preguntarte: ¿qué reacción me preocupa tanto que termino hablando menos?
Quizá te avergüence equivocarte, te incomode hacer esperar a la otra persona o te preocupe perder el hilo de sus explicaciones. Si puedes describir qué te pasa, también podrás pedir una ayuda más concreta.
Sentirte a gusto no significa recibir solo elogios
Una clase en la que te sientas a gusto no tiene por qué pasar por alto todos los errores. Tu deseo de hablar con precisión también cuenta.
La forma de corregir puede variar según lo que necesites en ese momento: mantener el hilo de la conversación o trabajar la precisión de una expresión. Si las interrupciones frecuentes te hacen perder la concentración, puedes pedir que revisen contigo las correcciones importantes cuando termines de hablar.
En cambio, si estás practicando una frase clave para una entrevista o una pronunciación que puede dar lugar a confusiones, quizá te sirva más revisarla en el momento. Ninguna de las dos opciones es siempre la adecuada.
Lo importante es acordar cuándo y qué conviene corregir, más allá de decidir si habrá correcciones o no.
Prueba pedirle esto a tu profesor
En lugar de decir solo «soy malo para el inglés», explica qué ayuda necesitas en clase. Estos ejemplos sirven para practicar cómo pedirla:
“Please give me a little time to finish.”
Por favor, dame un poco de tiempo para terminar.
“Could we review the main corrections after I speak?”
¿Podemos revisar las correcciones más importantes cuando termine de hablar?
Pedirlo no te convierte en un estudiante difícil. Le estás contando a tu profesor cómo puedes participar mejor al aprender.
Al terminar la clase, también puedes señalar qué te ayudó: «Hoy me sirvió poder contar la historia sin detenerme a la mitad». Explicar lo que funciona para ti es tan útil para la próxima clase como hablar de lo que te incomoda.
Alguien que escuche incluso cuando la frase no sale del todo bien
En Plazma English usamos la metáfora de un «padre o una madre para tu inglés» para evocar a ese compañero de conversación. No significa tratar a una persona adulta como a un niño. Se refiere a escuchar primero lo que intentas decir, buscar contigo las expresiones que necesitas y darte tiempo para terminar.
Hay quienes se sienten más cómodos al encontrarse con frecuencia con un profesor que ya los conoce. Otras personas sienten menos presión al conversar con distintos interlocutores. No todos los estudiantes necesitan el mismo tipo de relación.
Observa si esa persona te anima a intentar un poco más. ¿Te dan ganas de usar una expresión nueva? ¿Puedes decir que no entiendes? ¿Al terminar la conversación te queda algo que quisieras contar la próxima vez? Esas preguntas pueden orientarte.
Al terminar la clase, no busques solo lo que hiciste mal
Si intentas corregir otra vez todas las frases que dijiste mal, la clase puede sentirse como una evaluación más. Prueba anotar brevemente estas tres cosas:
- Una historia que hoy lograste contar hasta el final.
- Una expresión que quieras volver a usar.
- Una ayuda que te gustaría recibir en la próxima clase.
Estas notas no son una calificación. Te permiten reconocer en qué condiciones participas mejor. Si te cuesta notar cambios, también puedes revisarlas con tu profesor.
Puedes ajustar una forma de aprender que no te funciona
Si ya has explicado lo que necesitas y aun así te cuesta encontrar oportunidades para hablar o preguntar lo que no entiendes, no restes importancia a esa experiencia. Puedes volver a conversar sobre la forma de trabajar y tus objetivos. Si hace falta, también puedes considerar clases con otro profesor.
Sentir nervios una vez no significa necesariamente que esa clase no sea para ti. Pero aguantar durante mucho tiempo tampoco garantiza que termine por funcionar.
Observa si puedes intentarlo más, comprender los comentarios que recibes y prepararte para la siguiente clase. Esos criterios pueden ayudarte a evaluar la experiencia. Como estudiante, también tienes derecho a expresar qué ayuda necesitas para aprender inglés.
